Rentabilidad bruta: el primer filtro de una inversión
La rentabilidad bruta es el porcentaje de beneficio que genera un activo sin tener en cuenta lo que te cuesta mantenerlo ni los impuestos. Es un indicador rápido, pero puede ser engañoso si no se analizan los costes ocultos.
Ejemplo en inversión inmobiliaria
Compras un piso por 150.000 € y lo alquilas por 900 €/mes (10.800 €/año).
- Rentabilidad bruta = (10.800 ÷ 150.000) × 100 = 7,2%
Un 7,2% bruto suena excelente, pero falta restar el IBI, la comunidad, los seguros, el mantenimiento y el IRPF.
Ejemplo en depósitos o dividendos
Tu banco te ofrece un depósito al 3,00% TAE. Esa es tu rentabilidad bruta. Si inviertes 10.000 €, generarás 300 € brutos. Sin embargo, Hacienda retendrá el 19% (57 €), por lo que a tu cuenta llegarán 243 € reales.
¿Para qué sirve si no es lo que te llevas al bolsillo?
La rentabilidad bruta es muy útil para comparar rápidamente dos activos del mismo tipo antes de hacer el análisis detallado. Si un piso da un 3% bruto y otro un 8% bruto en la misma zona, el segundo merece un análisis de rentabilidad neta; el primero, probablemente se pueda descartar de inmediato.