Aval hipotecario: un compromiso de alto riesgo
Un aval es una figura legal por la que una tercera persona (padres, familiares) garantiza al banco que el préstamo se va a pagar. Si tú no pagas, el banco les cobrará a ellos.
Tipos de avalistas
- Avalista personal: Responde de la deuda con todos sus bienes presentes y futuros (nómina, ahorros, su propia casa).
- Aval hipotecario (o doble garantía): El familiar hipoteca su propia casa, libre de cargas, para garantizar generalmente ese 20% inicial que a ti te falta (porque el banco solo te da el 80% LTV).
Los peligros de avalar
- Renuncia a beneficios de excusión, orden y división: Es la cláusula estándar de los bancos. Significa que, si el titular impaga, el banco NO tiene que intentar embargarle a él primero. Puede ir directamente a por el avalista desde el primer día.
- Atrapado a largo plazo: Salir de un aval una vez firmado es extremadamente difícil. Requiere el permiso del banco (que casi nunca lo da) o la cancelación/novación de la hipoteca.
- Bloquea la capacidad de endeudamiento: Para el Cirbe (Banco de España), la deuda que avalas aparece como si fuera tuya, impidiéndote pedir préstamos para ti mismo.
Alternativas al aval
En 2026, los jóvenes (menores de 35 años) y familias con menores a cargo pueden recurrir a la Línea de Avales ICO, donde el Estado actúa como avalista del 20% de la entrada, evitando comprometer económicamente a los padres.