Interés simple vs. Interés compuesto
El interés simple es el escenario matemático más básico: siempre ganas (o te cobran) dinero basándose estrictamente en la cantidad que pusiste el primer día. Los beneficios de cada año te los llevas a casa y no participan en la generación de dinero futuro.
La fórmula
Interés Total = Capital Inicial × Tasa de Interés × Tiempo
Ejemplo de inversión
Pones 10.000 € en un bono a 5 años al 5% anual bajo interés simple.
- Beneficio Año 1: 500 €
- Beneficio Año 2: 500 €
- Beneficio Año 5: 500 €
- Final: Te devuelven tus 10.000 € y a lo largo del tiempo cobraste 2.500 € en intereses exactos.
¿Por qué pierde a largo plazo?
Si esos mismos 10.000 € los hubieses reinvertido cada año con interés compuesto (dejando que los primeros 500 € generen interés también), habrías conseguido 12.762 €. Una diferencia de 262 € al principio, pero que a 30 años supone una diferencia abismal.
¿Dónde se usa el interés simple realmente?
- Muchos tipos de Deuda Pública (Letras del Tesoro, Bonos del Estado sencillos de cobro garantizado).
- Préstamos a muy corto plazo o pequeñas líneas de crédito para circulante en empresas.
- En general, cualquier inversión donde rescates tus beneficios cada mes/año a tu cuenta corriente en lugar de reinvertirlos.